domingo, 8 de noviembre de 2009

L'époque précoce (XII-XVI)


XII




enterrado bajo el plomizo cielo

de la dormida ciudad

en tierras todavía frías

descendiendo por la ciudad

de luces desnuda

pálida y dormida

todavía fría

enterrado

como una estrella

en cualquier ventana

mirando la ciudad que brilla



XIII



astillas de rancia madera

del domingo

tanta soledad

en el dintel de las despedidas

que ni siquiera

lo vivimos

de hecho volvió a huir

siempre sucede

huye y me condena

a musitar en el vacío



XIV



no busquéis bajo los puentes

del cielo

ni en sus agitadas

corrientes



no busquéis horizonte

alguno

no quiero llantos

ahora



que los espejos del atardecer

rotos

han podido separarnos

y el llanto



en este bosque de otoño

sin hojas

sucumbe a tan amargo

sabor



no arrojéis desde los puentes

del cielo

lágrimas a los mares

prefiero



rosas en mi pensamiento

y el aire

alimentando benévolo

las últimas

bocanadas de felicidad





XV



el día en que las mariposas

invadieron nuestra ciudad

yo callaba bajo un trágico silencio

cuando te encontré

el día que las mariposas

derretían nuestro cielo

llevabas un vestido

de hermoso pánico

caminamos entre nuestros dedos

y el humo suave

devolvía a veces alguna sonrisa

yo callaba proseguimos

tú ya te sentías libre

pero el día era de las mariposas

y mi pobre prisión

dolía más que nunca

todo y nada era especial

todo nuestro camino

nada todo lo demás

creo que siempre llegamos

supimos volver de noche

sin luna cubierta de mariposas



XVI



he envenenado un suspiro

con mi grave silencio

he llenado de dolor

la fuente de los cisnes

degollados ahora

que de su sangre viven

no se arrepienten

mis crueles entrañas

ni los ojos inocentes

que no ven la mañana

no se arrepienten

ha muerto la belleza

de sed de incertidumbre

de rabia de miseria

nunca lo supe

pero belleza no queda

el tiempo la cubre

0 comentarios